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Nuestra labor profesional o personal responde al
mandato de Dios ya que Él en su plan hizo posible nuestro desarrollo y situación actual, ubicándonos en aquellas actividades que aparentemente no aportan a la fe. Lo que nos queda para cumplir cabalmente con ese mandato es orientar nuestras actividades de tal forma que éstas glorifiquen a Dios y se encuentren dentro de la voluntad de Dios a fin de contribuir en nuestra sociedad, en nuestra iglesia y particularmente en nuestros centros de trabajo.
Aquellos que hemos visto o participado en el trabajo de un misionero, guardamos profunda admiración por la consagración, denuedo y sacrificios de los hombres de fe que llegaron a nuestro país, con el único objetivo de cumplir con la Gran Comisión y expandir el evangelio en comunidades remotas y hasta lo último de la tierra, dejando toda una vida (de él o ella y de su familia) en lugares aislados de su entorno social y personal.
Hoy, las cosas han cambiado ya que las misiones extranjeras han empezado a retirarse una vez que han sido testigos del crecimiento de la obra en el país y la madurez alcanzada en nuestras congregaciones. El ciclo se ha invertido, habiéndose enviado misioneros aún a aquellos países originarios de nuestra fe. Si bien esta situación es conveniente, la pregunta que surge es cómo podemos apoyar y tomar responsabilidades en este trabajo si no somos misioneros o pastores con formación en seminarios.
La Gran Comisión (Mateo 28:16-20) y el mandato de ser testigos hasta los confinesde la tierra (Hechos 1:8) fueron dados para todos los creyentes no limitándose a nadie. La obligación que se deduce es imperativa y nos corresponde a todos un papel activo en hacer posible el reino de Dios. Todos no alcanzaremos una formación teológica en seminarios, pero todos deberemos estar preparados para la expansión de nuestra fe en el lugar que Dios nos señale.
Si nos proyectamos para las próximas décadas, debemos asimilar la situación actual y prepararnos a enfrentarlas con una estrategia renovada. Esta situación, trae consigo por lo menos dos nuevas líneas de desarrollo contemporáneas:
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